Olmo

 octubre 21, 2021      por Sergio Vicente

Cuatro hermanos, cinco estrellas

Es jueves, 14 de octubre. Son cerca de las ocho de la tarde y nos sobran unos minutos antes de nuestra cena en el restaurante Olmo. Camino de la mano de Paola, nos acercamos al Templo de Debod, nos asomamos al balcón de Madrid, con el verde extendido bajo nosotros. El sol se despide de la catedral con destellos anaranjados. La vista es hermosa, la gente hace fotos y vídeos. Es mi cumpleaños.

Olmo

Tan exquisito como parece.

Entre palabras cariñosas y promesas frente a la nueva década, enfilamos la calle Ferraz. En el número 5, una amabilísima mujer nos da la bienvenida al restaurante Olmo. Antes de ocupar nuestra mesa, visitamos el local: un recogido recibidor con barra; un amplio salón, donde la vegetación cuelga del techo y adorna las paredes, un íntimo comedor privado, con una lujosa mesa redonda en el centro, perfecto para reuniones. Miramos todo asombrados. Uno de los dueños se presenta y nos explica la razón de las múltiples ramas exhibidas en los techos. Simbolizan la vuelta a las raíces, a la sencillez y potencia del sabor de la tierra.

Olmo

Acogedor, familiar y bello.

Son cuatro hermanos (de ocho) los que dirigen este local, nos cuenta el segundo de ellos, y es el sexto restaurante que abren en Madrid. Es a este hermano al que comento, mientras bajamos la escalera, el buen gusto literario de haber pintado un poema de Antonio Machado en la pared de la sala privada; o de tener libros de Rubén Darío esparcidos en una estantería. Y si arriba es lindo, la zona de abajo nos deja con la boca abierta. Id y vedlo, porque me pongo a describir y saco trilogía. Lo único que os digo: sala para show–cooking privado.

Olmo

Cuidan más el producto que la fotografía. Imaginaos.

Ocupamos nuestra mesa y arranca el festín. Una agradable camarera trae unos picos y un delicioso grana padano para prepararnos para lo que viene: 9 platos seguidos, como el pasodoble. Escucho a los vecinos de mesa alabar las judías verdes y el puerro confitado con los quesos idiazábal y gorgonzola. Estoy de acuerdo con ellos, el producto fresco es protagonista. Paola, de pronto, me mira con los ojos muy abiertos. Al principio me preocupo, ¿se ha tragado una espina? ¡Nada más lejos! ¡La aceituna esferificada de la ensaladilla le ha explotado en la boca y le ha transportado al monte Olimpo!

Olmo

La aceituna del Olimpo.

El tercer hermano viene cada rato a preguntar si está todo bien. Esbozo una sonrisa de oreja a oreja y le señalo significativamente el crujiente de cerdo ibérico con salsa teriyaki. ¿Cómo no iba a estar bien? Si a eso lo sigue además un rabo de toro que es una fiesta en el paladar… y, por destacar dos más, una fabada asturiana con denominación de Luarca que sabe a mediodía en el norte; y una presa ibérica Joselito a la que nos toca hacer hueco a fuerza de exquisitez. Ampliamente saciados, miro a Paola y sé que no va a perdonar el postre, y también sé que eso me arrastrará a una muerte dulce. Elige ella la tarta de queso; yo la de chocolate, así, suavecito. Probamos cada uno la del otro, pero quedamos satisfechos ambos con nuestra elección. Cremosas, densas, llenas de sabor. Y el último sorbo al Albariño Maior de Mendoza que nos ha escoltado durante la velada. Como dice mi padre: “el borracho fino, después del postre, vino”.

Olmo

Sencillez y elegancia.

Salimos del restaurante. Hay un hombre con una camisa azul oscura, con las mangas remangadas, fumando. Es el cuarto de los hermanos y representa el lado rockero y cercano de Olmo. Cruzamos con él una conversación de tres minutos, pero se despide con un abrazo. “Con él sería con el que mejor me llevaría”, le digo a Pao mientras nos alejamos. “Hemos cenado increíble, ¿no? Creo que es el mejor restaurante que he probado desde que estoy en Madrid” me ignora y me responde ella. “Feliz cumpleaños”, añade y sonríe. Entre la felicidad del buen comer, no nos hemos dado cuenta de la hora. Son las doce y media del 15 de octubre. Ya no es mi cumpleaños.

Olmo

Regreso a las raíces.

Datos de interés:

Qué: Restaurante Olmo

Dónde: Calle Ferraz, 5

Cómo llegar: Ventura Rodríguez (metro, L3) / 62, 74 (bus)

Cuánto: 50€ aproximadamente

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