El restaurante joven a poco más de una hora de Madrid que merece una Estrella Michelin
Peguerinos es uno de esos sitios que tiene la rara habilidad de frenar un poco la rutina. Está a algo más de una hora en coche desde Madrid y a unos 30 minutos de San Lorenzo de El Escorial y cerca de Navas del Marqués. Nosotros fuimos con la idea de hacer una escapada distinta y volvimos reservando para volver el mes que viene.

Un plan gastronómico de escapada cerca de Madrid
Peguerinos, el lugar perfecto para desconectar
Peguerinos queda al noroeste de Madrid, metido en un entorno de sierra y bosque, y con unas vistas preciosas del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial en la subida por la carretera. La sensación al llegar es de aire limpio.
El sueño de Javi y Dani con solo 24 años
El Sotanillo no es un restaurante más. Y eso lo vimos nada más llegar. Es el proyecto de dos chefs, Javi y Dani, que con tan solo 24 años han decidido poner en un pueblo lo que muchos intentarían vender en una gran ciudad.

Ellos mismos lo cuentan como un trabajo de muchos años con gran aprendizaje, dedicación y una idea clara de cocina. En el recorrido de ambos pesa la experiencia en restaurantes de Londres, en alta gastronomía en Arabia Saudí, y en algunos Estrellas Michelin que os sonarán como el Restaurante Coque, Ravioxo de Dabiz Muñoz, Smoked Room de Dani García o L’ Escaleta de Kiko Moya (¡y solo tienen 24 años!). Y todo esto se nota en la técnica y el control del producto.
También tienen una filosofía muy marcada: calidad, producto de proximidad y respeto por lo que les rodea. Salimos pensando una cosa que no decimos a menudo… y es que si algún día este sitio aparece en guías grandes, no nos sorprendería nada.
La decoración va con el entorno: madera, tonos cálidos, naturaleza, y un punto acogedor que te hace sentir más en una casa que en un restaurante. La cocina abierta suma muchísimo, porque ves cómo trabajan y entiendes el nivel de cuidado que hay detrás de cada plato.

Nuestra experiencia en El Sotanillo
La comida empezó con un entrante que nunca habíamos visto, mantequilla de ceniza de puerro quemado con pan de masa madre hecho allí, con harinas de espelta y centeno y levadura de cerveza. Un pan como Dios manda, como se suele decir…
A partir de ahí, la cosa arrancó de verdad. Empezamos con unas croquetas de jamón ibérico para chuparse los dedos. Le siguieron los torreznos de Soria con emulsión de azafrán manchego, limón y rabanito, una mezcla que suena rara cuando te la cuentan, pero que nos sorprendió porque quedaba genial. Después, un saam de hoja de shiso con tartar de salmón y aliño de yuzu kosho, muy fresco y diferente a lo que te suelen ofrecer en otros sitios.
Si hay un plato que explica cómo cocinan en esta casa, es el puerro a baja temperatura con papada ibérica de bellota, yema curada, manchego, ceniza de puerro y limón. A su lado, la alcachofa confitada con romescu a la brasa fue directamente una de nuestras favoritas.
Luego llegaron dos platos que, si volvemos, repetiríamos sin pensarlo. El tataki de atún rojo con ajoblanco asado y almendras tostadas, y el tataki de cierva con yema curada, alcaparras y manchego. En los dos se nota que hay mucha técnica detrás, y lo mejor, que puedes verlos cocinarlo en directo.
Para rematar la parte salada nos trajeron lomo bajo y picaña de vaca ibérica negra avileña. Carne que sabe a carne. Nos reímos en la mesa al decirlo en voz alta, pero es la pura verdad. Hoy en día encontrar algo así casi hay que celebrarlo.

Probamos distintos postres, pero nuestros favoritos, sin duda, fueron los siguientes:
-
Tarta de queso. De las mejores que hemos probado.
-
Torrija caramelizada con helado de leche merengada.

Y los petit fours fueron el cierre perfecto para una cena de San Valentín (ya que fuimos en esta fecha):
-
Bombón de chocolate blanco especiado (hecho por ellos también)
-
Fideo de frambuesa y lima, especial San Valentín

Por último, para beber, nos gustó mucho el vino de la casa que hacen en colaboración con Pesquera del Duero. Muy disfrutable si te gusta el vino. Después pasamos a la coctelería, que también está a la altura gracias a su coctelero, Sebastián, un crack, ¡que también tiene 24 años!

Probamos el Chocolate Espresso Martini, un Pisco Sour, el Mango Push (que fue nuestro claro favorito) y un cóctel de autor que llevaba ginebra macerada con frutos rojos y bayas silvestres, cordial de pera y espuma de mora.

Nos levantamos de la mesa con ganas de volver pronto. Y, sobre todo, con la sensación de que han montado algo muy importante en un sitio donde de entrada no te lo esperas.
Datos de interés:
Qué: El Sotanillo
Dónde: Plaza de la Iglesia 5, Peguerinos, Ávila
Contacto: +34 622 15 10 41
Horario: jueves a domingo de 13:00 a 17:00; viernes y sábado de 20:00 a 24:00






