El histórico quiosco Magadán vuelve con nueva vida y una carta que sorprende
Hay lugares en Madrid que no pasan desapercibidos y el Quiosco Magadán, en el Paseo del Pintor Rosales, es uno de ellos. Este pequeño quiosco, que parece haber estado siempre ahí, testigo silencioso del paso del tiempo y de generaciones de madrileños, abrió sus puertas en 1907. Desde entonces, se ha convertido en un lugar de encuentro para quienes buscan desconectar sin salir del corazón de Madrid.

Ahora, el Grupo Lamucca toma el relevo para iniciar una nueva etapa. Sin borrar el pasado, pero con una mirada actual, Magadán reabre con una propuesta que combina respeto por su legado con una oferta gastronómica moderna, sabrosa y cercana.
En esta nueva etapa, Magadán apuesta por una cocina abierta todo el día. Desde temprano, ofrece desayunos y brunch a base de pan de masa madre, huevos rancheros, pancakes o bowls saludables. A mediodía, los clásicos de siempre: tortilla, croquetas, bravas, ensaladilla rusa o tacos. Y para los que prefieren platos más completos, opciones como el pepito de solomillo, una buena burger o un poke de salmón.
Nosotros fuimos a probar la oferta del mediodía y la experiencia no pudo ser más agradable. Sentados en su acogedora terraza, comenzamos con una limonada casera, fresca y equilibrada, perfecta para abrir el apetito.
Como entrantes, nos sorprendieron gratamente sus croquetas cremosas de ibéricos: delicadas, con una bechamel evidentemente casera que se deshacía en la boca. Continuamos con su versión de la ensaladilla, que para nosotros mejora con creces la receta tradicional. Sin atún, pero con un picante toque de piparras, zanahoria, gambón y aceitunas, el resultado fue una combinación equilibrada y deliciosa.

Los tacos de cochinita pibil no se quedaron atrás, tenían un toque afrutado de mango que era increíble. Las berenjenas con miel, por su parte, nos dejaron sin palabras. Servidas en finas láminas, perfectamente crujientes por fuera y suaves por dentro, venían acompañadas de una miel que realzaba el sabor sin llegar a empalagar.

Para los platos principales, nos dejamos tentar por el icónico pepito de solomillo con pimientos verdes, una apuesta segura. Sin embargo, la auténtica revelación fue su versión rellena de albóndigas. A primera vista, puede parecer una apuesta curiosa, pero el toque jugoso con la salsa de las albóndigas hacía que estuviese de rechupete. Para nosotros, un imprescindible a probar.

Cerramos la comida con una tarta de queso con frutas del bosque que fue el broche perfecto para una experiencia gastronómica que invita a volver.
Magadán no solo ha sabido conservar el encanto de un lugar con historia, sino que lo ha revitalizado con una propuesta gastronómica cuidada. Su terraza (que está pendiente de ser ampliada), su atención al detalle y una cocina que mezcla tradición con toques originales lo convierten en un destino ideal para desconectar, comer bien y disfrutar del Madrid más auténtico. Sin duda, un clásico reinventado que merece ser redescubierto.
Datos de interés
Qué: Quiosco Magadán
Dónde: C/Paseo del Pintor Rosales, 9
Cómo llegar: <metro> Moncloa, Argüelles
Cuándo: domingo a jueves.- de 10:00 a 00:00 | viernes, sábado y víspera de fiesta.- de 10:00 a 01:00
Cuánto: precio medio de 25 €
