Una sorpresa gastronómica junto al Retiro
El listón estaba muy alto. Venían de Cachivache Taberna. Pero lo han conseguido y en muy poco tiempo, convirtiendo a La Raquetista en una referencia entre aquellos que quieren tapear junto al Retiro. O sentarse a probar los mejores garbanzos con foie que hayan probado nunca.
Y es que hay cosas que no fallan. Buen producto y muy fresco; elaboraciones sencillas pero muy trabajadas; una carta sin complicaciones, pero más que suficiente; un espacio a la altura de los platos; y por supuesto, saber cómo sacarle partido a la materia prima… ¡y en eso los hermanos Aparicio son unos máquinas!
Así que la propuesta es sencilla. Un pequeño local que hace las veces de restaurante y de taberna, según la ocasión lo merezca, con una carta en la que se repiten los clásicos, alguno con origen en Cachivache como los famosos torreznos, pero en la que siempre hay espacio para nuevas creaciones y para sorpresas fuera de carta. De hecho, aunque ir a La Raquetista y no probar sus garbanzos con butifarra negra y foie debe ser como ir a París y no visitar la Torre Eiffel, atrévete con otros platos como el canelón de pularda, la corvina con mojo verde, o muchísimas otras elaboraciones que merece la pena probar.
Nosotros comenzamos, como no podía ser de otra manera, con los Torreznos (8€), cuya particularidad es que están elaborados en dos texturas: por un lado la corteza crujiente, y por el otro, la carne cocinada a baja temperatura, que se derrite en la boca. Un «must» de La Raquetista que puedes degustar tanto en mesa a modo de aperititivo, como en la barra con tu cervecita.
Y le siguen unas originales Sardinas marinadas con escalivada de chipotles y albaricoque (14€), para contrastar con un toque fresquito que dé paso al siguiente plato.
Y aquí llega otro clásico de la casa: los Buñuelos de bacalao con salsa vizcaína (12 €). ¡Buenísimos! Súper jugosos, y nada parecido a la típica bola grasienta de perejil que intentan hacer pasar por buñuelo en tantos otros bares y restaurantes.
El siguiente turno es para los Dim-sum de Txangurro de centollo (15 €), otra maravilla de la carta. Súper suaves, jugosísimos, con un ligero toque picante… Y al igual que te olvidaste del clásico buñuelo, aquí hazlo del habitual dim-sum porque éstos no tienen nada que ver y están de miedo!
Y sin dejar el apartado marítimo, pasamos a probar un Tataki de pez limón con sésamo fuera de carta que era pura mantequilla, y venía acompañado de unas ciruelas encurtidas que aportaban el toque de color al plato. Y como este ejemplo, cada día encontrarás varias propuestas fuera de carta que también merece la pena barajar.
Y llegamos al que para mí fue uno de los platos estrella: el Rabo de vaca al curry Massaman (18 €). Aunque creas que no te gusta el curry (o esos polvos amarillos que lo parecen), te darás cuenta de que es porque no has probado un curry de verdad. En concreto, el curry Massaman es una de las variedades más famosas dentro de la gastronomía tailandesa y entiendo perfectamente el porqué… Un chorrito de lima ¡y a por él!
Finalmente, terminamos con la joya de la corona: los garbanzos con butifarra negra y foie (16€). ¡Impresionantes! No te los pierdas. Da igual que vayas comer, a cenar, o a merendar… Atrévete con ellos porque son una obra de arte. Y te lo dice alguien que no es muy amante de los platos de cuchara. Pero éste pudo conmigo…
Eso sí, a pesar del festín no podemos irnos sin probar sus postres. Y en este apartado también tiramos de los clásicos. La original torrija de sobao «El Macho» (6€) acompañada de una bolita de helado de leche merengada, y la tarta de queso templada, hecha a base de queso fresco y curado (6€) y adornada con frutos rojos.
Personalmente me quedo con la tarta de queso porque no soy muy de dulces y ésta no es nada empalagosa. De hecho, dentro de los curados eligen el Queso Idiazábal, que le aporta carácter y es todo un aciertón. Pero si eres más dulzón/dulzona, no te lo pienses y atrévete con esta reinvención del sobao pasiego.
¡Por cierto! El apartado vinos también guarda su aquel, con una selección que no es excesivamente larga pero muy cuidada y con ejemplos originales alejados de los clásicos. Nosotros por ejemplo nos dejamos aconsejar y probamos Sincronía, un tinto joven mallorquín, que nos deja gratamente sorprendidos.
Y ahora, como estamos en Otoño ponen en marcha en La Raquetista un ciclo de degustaciones de productos icónicos de la gastronomía. El primer icono elegido es la trufa blanca de Alba y estará disponible sólo hasta el 12 de diciembre tanto en el comedor como en la barra. Este diamante del Piamonte se servirá acompañado de unos huevos fritos trufados y un puré de patata al estilo Robuchon, como mandan los cánones puristas.
Pero poco a poco irán viniendo más productos de temporada así que no os los perdaís. Javier y Paco inician este ciclo de iconos gastronómicos en con la intención de acercar estos productos, generalmente inalcanzables por su escasez o por su elevado precio, a todos aquellos curiosos de buen paladar que se acerquen a La Raquetista en el momento adecuado. La idea es, a través de estas degustaciones efímeras, poder democratizar estas experiencias gastronómicas alrededor de estos bocados tan premium y ponerla al alcance de todos sin necesidad de romperse el bolsillo.
Así que ya sabéis, sea en barra o en mesa La Raquetista es el sitio ideal para aquellos foodies que siempre quieren descubrir más.
Datos de interés:
Qué: La Raquetista, pequeño gran restaurante-taberna junto al Retiro
Dónde: Calle Doctor Castelo, 19
Cuándo: de lunes a sábado 12 a 16h y de 20 a 00 h, y domingos de 12 a 16 h.
Cuánto: 15-20€ en barra y 35-40€ en sala
Contacto: 918 311 842
Más información: en su Web, Instagram, Facebook o Twitter.
¿Sabías que? La Raquetista y Cachivache son de los pocos sitios de Madrid en los que encontrarás nada menos que ¡búfalo de agua! Una carne muy tierna, baja en grasa y súper sabrosa que traen de la Sierra de Madrid.
- Aperitivo
- Interior del restaurante
- Zona de barra