Cocina fresca y ligera en nuestro barrio favorito
Antes de contaros cómo fue esta experiencia, os quiero preguntar, ¿cuántas veces habéis hablado con vuestros amigos de montaros un negocio juntos? ¿No os parece una fantasía? Y digo fantasía porque es una conversación que en algún momento de nuestras vidas todos hemos tenido y que solo los más valientes han sido capaz de llevar a cabo. Como es el caso de los 3 protagonistas de esta historia y de este restaurante, 3 amigos del cole que seguramente en un comentario entre risas, quién sabe si en el patio del cole o un día ya en la vida adulta entre caña y caña; a mi me gusta pensar que fueron se dieron las dos conversaciones, así que no se lo pienso preguntar.

Ya han aparecido por 2 años consecutivos en la Guía Michelín, y no es para menos, ya que como su nombre nos indica esto va de tríos: TRÈSDE, 3 amigos, 3 menús, y es que aunque siempre se ha dicho que 3 son multitud, ellos son más como los 3 Reyes Magos, los 3 Mosqueteros, los 3 Tenores, las 3 Gracias o los Ángeles de Charlie que también eran 3 y que todos ellos demuestran que TRES es la combinación perfecta para poner en marcha un proyecto así de importante. Cada uno ha cogido sus puntos fuertes y sus habilidades y quizás sea ese su secreto…

El local se encuentra en Cava Alta, y si no sabes dónde está esta calle es que no eres de Madrid y nunca has venido de cañas a la capital, pero es uno de nuestros barrios favoritos, La Latina y tienen el local completamente reformado, con varios vinos detrás de la barra y un montón de mesas de madera dispuestas a juntarse o separarse dependiendo de la gente que vayáis.
Aquí todo va de equilibrio. Su cocina es fresca, ligera y nada copiosa, con platos que juegan con texturas, sabores y matices. Y sí, le dan muchísima importancia al vino: en nuestra visita nos acompañó un Hugel Gentil, un blanco que le iba de maravilla a todo el menú, ni dulce ni seco.

Pero como siempre vamos a lo interesante: La experiencia gastronómica, os tenemos que avisar que dependiendo de cuándo leáis el artículo, seguramente estos platos ya no existan porque cambian la carta cada dos meses, adaptándose siempre a los productos de temporada, pero he de decir que la esencia de lo que cuento aquí no son los platos en sí, si no la combinación perfecta que hay en cada uno de ellos, lo feliz que me hizo probarlos y la doble felicidad que me produce saber que si vuelvo a ir en una semanas, volveré a probar una experiencia igual de increíble pero completamente nueva.
La cosa arrancó con un snack doble, calabacín encurtido con salsa de yogur y aceituna Kalamata, un bocado fresco que abre apetito. y una anchoa con mantequilla y toque cítrico, que consigue ser suave, nada salada, y con un final que te hace salivar. Esto fue el preludio de lo que se venía…

Después llegó un ajoblanco de apio y manzana con pesto de limón y condimento de anguila ahumada, menos el ajo blanco que era la salsita, el resto de los ingredientes venían todos muy finos sobre una tartaleta. El resultado: cada cucharada sabe diferente porque no siempre cogías los mismos ingredientes, algunos bocados más ácidos, otros más dulzones, todos con una base fresca que engancha.
Ensalada de tomate riojano. Aquí el tomate sabe a tomate, y con el aceite de oliva virgen extra y lo acompañan de focaccia casera porque sería delito dejar esa aceitito en el plato y no pringar bien de pan. Todo acompañado con un agua de pepino que redondea el plato.
Uno de los platos que tienen en su carta es la lonja del día, que en este caso fue una lubina salvaje con bastante infiltración de grasa, marcada por el lado de la piel y acompañada de una salsa de origen francés que resultó ser la combinación perfecta.
Después llegó el polpettone de ternera, un rulo relleno de espinacas y dátiles, servido con puré de maíz y harissa, que es una salsa un poco picante originaria de África que te ponen en los extremos del plato y tú eliges si comer o no.
Y para terminar nos pusieron un postre de frutos del bosque con ganache de chocolate blanco y merengue seco. Que nos encantó porque normalmente los postres suelen ser muy dulces, pero esto iba en concordancia a toda la comida, era dulce pero en su justa medida, fresquito, liviano, te vas con la sensación de haber comido muy muy bien, pero sin la sensación de decir, esta noche no ceno.

Datos de interés:
Qué: Restaurante Trèsde (Guía Michelin)
Dónde: Cava Alta, 17, La Latina, Madrid
Horario: Todos los días horarios de comida y cenas
Carta: cambia cada dos meses


