Brunch con menú completo, azotea y cócteles en pleno centro de Madrid para alargar el domingo
En una ciudad como Madrid, donde todo ocurre deprisa, encontrar un lugar que invite a bajar el ritmo es casi un lujo. Y sin embargo, existe.
Ubicado en la plaza de Santo Domingo y de muy fácil acceso, este hotel sorprende desde el primer momento. La combinación de agua, vegetación y un amplio hall crea una atmósfera tranquila que contrasta por completo con el jaleo del exterior.

Un espacio que te aísla del bullicio del centro de Madrid
La terraza donde se sirve el brunch se encuentra en la séptima planta. Subes en ascensor y, casi sin darte cuenta, cambias de ambiente por completo.
A pesar de estar rodeado de edificios y en una de las zonas más concurridas de la capital, el espacio transmite mucha calma. El sonido de fondo no es el tráfico, sino los pájaros. La música, suave y discreta, acompaña sin interferir. Es un lugar pensado para conversar, para disfrutar.

Las mesas altas ofrecen vistas directas a un jardín vertical espectacular que se mezcla visualmente con los edificios cercanos. Algunos detalles arquitectónicos llaman especialmente la atención, como un edificio en tonos lilas que aporta un contraste muy estético, o un tejado decorado con ilustraciones que simulan una selva tropical y encaja perfectamente con el conjunto.
Y por detrás, la vista se abre a grandes edificios como los de la Plaza de España, más allá una extensión grande y verde, la Casa de Campo, se aprecia hasta el parque de atracciones e incluso la sierra a lo lejos en días despejados. Una perspectiva distinta de Madrid, más amplia y más especial.

Mucho más que un simple brunch
La experiencia arranca con una copa de cava rosado y una bebida a elegir. Nosotras optamos por zumo de naranja natural mientras disfrutábamos del entorno.
Después llega una selección de quesos, jamón ibérico, croissant de mantequilla, panes con tomate y aceite, además de yogur con miel, muesli y frutos rojos. Una combinación tan completa como deliciosa.

Más que un entrante, ya es un auténtico desayuno de domingo. Todo estaba increíble, pero si tuviéramos que destacar algo sería el jamón, es de esos que merece la pena saborear. El conjunto es muy contundente y está muy bien pensado, combina opciones dulces y saladas para que el bocado siguiente apetezca tanto como el anterior.
Un delicioso guiño a Italia
Después llegó la pasta fresca con guanciale y parmesano. Como amante de la cocina italiana, reconozco que este era uno de los platos que más curiosidad me despertaba, y estuvo a la altura.

La pasta estaba perfectamente cocinada, con una salsa cremosa y un intenso sabor a parmesano que conquistaba desde el principio. Además, era bastante más abundante de lo que parecía a simple vista. Una de esas elaboraciones sencillas que, cuando están bien hechas, se disfrutan muchísimo.
Los huevos benedict, el clásico del brunch
Como plato principal probamos las dos versiones de huevos benedict disponibles en el menú: una con jamón ibérico y aguacate y otra con salmón ahumado y aguacate.

Los huevos llegaban en su punto, con una yema cremosa que se mezclaba perfectamente con el resto de ingredientes, mientras que el pan aportaba el contraste crujiente. La versión con jamón ibérico resultaba más intensa y sabrosa, mientras que la de salmón ofrecía un sabor más fresco y ligero.
También nos llamaron mucho la atención la hamburguesa de vacuno y el bowl de salmón que vimos llegar a otras mesas. Solo con verlos pasar acaparaba la mirada.
Un postre que nunca falla
Para terminar elegimos la tarta de tres quesos. Cremosa, suave y muy equilibrada, fue el final perfecto para una comida que terminó sorprendiéndonos por lo llenas que acabamos. Salimos completamente satisfechas.

El broche del brunch: cócteles en el rooftop
Como colofón de la experiencia, nos invitaron a subir a la azotea superior para disfrutar de un par de cócteles con chuches. Se accede por unas escaleras desde la terraza del brunch y, al llegar arriba, la sensación es de auténtico «wow«. De repente, Madrid se abre ante ti con una panorámica de la ciudad.
Nosotras elegimos un Zombie y un San Francisco, dos opciones muy refrescantes para disfrutar sin prisas mientras contemplábamos el skyline.

Aunque esta parte no está incluida en el brunch, merece mucho la pena tenerla en cuenta si decides alargar el plan. Es el cierre perfecto para una mañana de domingo que llegue a la tarde. Entre buena gastronomía, un ambiente relajado y una de las vistas más bonitas del centro de Madrid.
Datos de interés
Nombre: Brunch by Inhala
Dónde: Inhala Terraza (7.ª planta de Inhala Hotel Garden), calle San Bernardo, 1.
Precio: 34 € por persona (IVA incluido).
Incluye: copa de cava rosado, bebida, selección de entrantes, pasta fresca, plato principal a elegir y postre.
Ideal para: un plan de domingo en pareja, con amigos o en familia, disfrutando de un brunch completo con vistas en pleno centro de Madrid.
