Llama Inn

 enero 30, 2023      por Sergio Vicente

Domingos al brunch

Entre los barrios de Salamanca, de Justicia y de Chueca, en una zona que limita con la elegancia, la sobriedad y el deseo, se ubica Llama Inn, a su vez dentro de las coordenadas gastronómicas que forman el triángulo Lima–Nueva York–Madrid. Coctelería, restaurante, brunch, Llama Inn es metamórfico y flexible en su concepto. De estilo minimalista, el espacio se adapta a las exigencias del evento y del horario, con mucho aire entre mesa y mesa; con ese estilo desgarbado del que parece haber olvidado plantas y detalles en el lugar perfecto. Por analogía, recuerda al que se peina cuidadosamente para que parezca que no se ha peinado.

Llama Inn

Peruvian grand slam: tiene tamal y chorizo, ¿hace falta más?

Cuando entramos por la puerta de Llama Inn suena To my love de Bomba Estéreo. Uno de los camareros no puede evitar tararearla y nosotros con él. Después suena una canción tranquila de Bad Bunny, interrumpida por un “¡último servicio de la semana, vamos a hacerlo genial!” que sale de la cocina, la cual no esconde nada al comensal. Apenas pasa el mediodía, hace un sol de invierno, nos hemos sentado junto a una ventana y en el ambiente se respira una electricidad de brunch dominical. Me sale el madrileño castizo que llevo dentro y pido un vermut, porque es día D y hora H, y me encuentro con un Yayo Hípster, un cóctel de vermut rojo, ginebra y limonada de aceituna. Mi acompañante, más sensata, piensa en un zumo de naranja, hasta que la memoria y el consejo del camarero la guían hacia la chicha morada, una bebida peruana con base de maíz.

Llama Inn

Hasta el diseño del rótulo es minimalista.

El menú de brunch en Llama Inn se divide en cinco secciones y las decisiones son durísimas, lo advierto. Hagámoslo un poco a lo Tarantino: se congela la imagen, funde a negro y título de crédito: Sección 1 – Sharing is caring. Una conversación casi filosófica sobre la conveniencia de elegir ceviche o choritos, unos mejillones a la vinagreta. Aunque estos últimos suponen una de las especialidades, el ceviche peruano impuso su leyenda. No defraudó ni la corvina tejida en cachemir, ni el resplandeciente ají amarillo, ni el crujiente choclo, ni el dulce boniato apodado “camote”, ni el fascinante calamar rebozado. Y bajo mi punto de vista, dos ingredientes, anfitriones del ceviche, que suelen pasar desapercibidos, precisamente como hacen los buenos anfitriones: la cebolla morada y el impregnador cilantro, como base de despegue para los demás sabores.

Con uno de los comensales pillado a medio masticar, con la boca abierta de placer, congelamos y siguiente título de crédito: Sección 2 – Sanguchitos. De diminutivo, nada. Sanguche, sándwich, hamburguesa, bocata, llámalo como quieras. ¿El nuestro? De chistorra, con huevos revueltos, con queso manchego, con omnipresente camote y una contundente salsa spicy mayo. En esta sección no hubo diálogo, solo un consentimiento implícito al señalar esta opción, que se impuso sin pelea a otros candidatos, uno con chicharrón y otro con calamares. Podría denominarse de los platos “llenadores”, a nivel nutritivo una bomba de calorías; a nivel placentero, una bomba y punto. Es un brunch, es un domingo, mañana es lunes, date un capricho y aflójate un agujero el cinturón. Mánchate las manos de chorreante salsa, que tus comisuras estiradas sonrían como mecanismo de defensa ante la magnitud del “sanguchito”.

Llama Inn

Todos los sabores, todas las texturas. Una foto.

Y título de crédito sobre un plato rasgado de salsa: Sección 3 – Los huevos de Larry. Aquí hay un pequeño viaje. Las palabras de la camarera nos llevaron del Llama Inn madrileño a Lima, nos cambiaron el domingo por un lunes. Una familia se reúne y come lentejas, cumpliendo así una vieja tradición española exportada a Perú, que simboliza la abundancia alimenticia para iniciar bien la semana. Después de esta imagen que nos brindaron, estábamos casi decididos por las lentejas con huevo frito y salsa criolla. Sin embargo, se nos ocurrió preguntar qué era el “Peruvian grand slam”. Y ahí hubo dos palabras clave: tamal y chorizo.

Mi acompañante ama los tamales al mismo nivel que yo amo el chorizo. Decidido, entonces. Además, el plato estaba sustentado por el hilo gastronómico de la mañana: camote, cebolla morada y cilantro. Representa una curiosidad cómo, al fusionarse con distintos ingredientes, los mismos productos cambiaban su percepción en el paladar. Se congela la imagen: Sección 4 – Show must go on. Llega el giro de guion, la caída en el viaje del héroe. Irónicamente, cuando se nos pedía que el espectáculo continuara, nos rendimos. Por mucho que nos llegó el canto de sirena de un pollito a la brasa, con su arroz chaufa y su tortilla vaga, nuestros estómagos dijeron “basta”. Que todavía queda el postre.

Llama Inn

«Sanguchito» para el buche.

Escena post–créditos, todavía domingo, interior de Llama Inn: Sección 5 – Happy ending. Final feliz, qué bien cuadra. Efectivamente, después de la pequeña rendición, vino la redención. Atacamos con éxito una tarta tres leches de Nutella y helado de vainilla, con una mezcla de frutos secos machacados en su cumbre. Lo acompañamos de un Bohemian Raspberry (compartido, no olvidemos que este artículo arranca a las doce del mediodía), un cóctel con pisco y ginebra, atildados con frambuesa y lavanda, porque nos pareció apropiado para acompañar al postre. La tarta, frente al prejuicio al leerla en carta, no era excesivamente dulce, sino que estaba perfectamente equilibrada. Una tarta digna de Thanos.

Llama Inn

Final feliz.

Por cierto, que me pierdo en la poesía y me olvido de dar datos: Llama Inn es más que un brunch, es todo un restaurante que ofrece servicio de comida y cena, en cuya carta también se puede encontrar un menú de mediodía. Y es coctelería, un lugar donde extender las sobremesas. Ahora bien, hay que reconocer que no es apto para algunos bolsillos. Cuando se dice que la calidad se paga… porque, al César lo que es del César, calidad tiene y mucha. ¿Lo bueno? Que Llama Inn está pensado para compartir, desde entrantes a postres, pasando por platos principales y… ¡no olvides compartir también la cuenta!

Datos de Interés:

Qué: Restaurante peruano Llama Inn

Dónde: C/ del Conde Xiquena, 2

Cómo llegar: Metro Chueca (L5); Banco de España (L2); Colón (L4) | Bus 5, 14, 27, 37, 45

Horario: Martes-Sábado 13:30-01:00 | Domingo 12:00-16:00

Precio: aproximadamente 50 euros por persona

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