La función que sale mal

 noviembre 5, 2019      por Pablo Santaella

El arte de contar historias

La obra comienza cuando nos empezamos a asentar en nuestra butaca, y los regidores nos preguntan si hemos visto un perrito chiquitito, asegurándonos que la obra tardará algo más de los previsto en empezar, ante la incredulidad, pasajera al caer de inmediato en el título de la obra, del público. Y aquí comienzan las risas que no cesarán durante toda la función.

Con una premisa ya bastante original, la obra nos narra la historia de las desventuras y vicisitudes que atraviesa una humilde y disfuncional compañía de teatro para representar la obra “Asesinato en la mansión Hammersford”, que sigue el argumento de un típico libro de Agatha Cristie de forma muy genérica. La metanarrativa comienza ya desde el principio, y vemos que no sólo sirve para hacer reír sobre este tipo de obras mil veces vistas y representadas, sino que consigue generar una serie de sketches únicos e hilarantes, que van creando un clima de desesperación creciente con respecto mayor es el destrozo del escenario, y que culmina con una escena apoteósica con todos los personajes en un estado prácticamente psicótico.

 

La obra es divertidísima en todo momento, y se vale de absolutamente todos los elementos presentes en el espectacular escenario construido para generar cada vez más comedia. Mención aparte al diseño de este, que también me ha parecido espectacular. Las equivocaciones, los descuidos, y el atrezzo mal colocado o directamente inexistente, y sobre todo el uso de la máxima del teatro “no niegues nada de lo que sucede en el escenario” para seguir generando momentos hilarantes. La obra está brillantemente escrita, ya que consigue que no se haga repetitivo en ningún momento, con un estilo parecido al de los Monty Pyton, creando además personajes muy distintivos y que reaccionan de forma particular ante las calamidades que ocurren en escena.

Pero no sólo es divertidísima debido a la escritura. Los actores aquí son parte esencial, siendo la coreografía una de las partes más difíciles y elaboradas de toda la función. El timing, y la entonación son absolutamente precisos en cada unos de los participantes. Consiguen no solo clavar la comedia hablada sino la comedia física.

El teatro tiene una inmediatez que obliga a continuar sean cuales sean las circunstancias. Cada obra es completamente única y especial, y el espectador lo suele percibir como tal. Vemos el esfuerzo de actores, sonidistas, directores de escena, maquilladores, atrecistas, o diseñadores de vestuario en cada función de cada obra, y nunca percibimos esta como una obra coral, en la que cada participante tiene algo que aportar al conjunto. O lo percibimos, pero no de forma inmediata, y siempre tras una necesaria reflexión. Pero aquí los actores en un principio con menos que decir como son los encargados del equipo técnico acaban teniendo un papel recurrente.

La función que sale mal creo que habla precisamente sobre la naturaleza del teatro, sobre la naturaleza de este medio en sí, de cómo el esfuerzo de todos crea una visión conjunta, y el fallo de uno solo puede hacer colapsar la función; pero sobre todo habla de cómo no hay dos representaciones iguales, y en cómo cada inflexión del actor, cada improvisación, cada intercambio de dialogo, forman algo irrepetible, y enteramente disfrutable, a pesar de ser la obra con probablemente menos improvisación y más coreografía estrictamente calculada.

Si consigues que tu pasión por lo que estás realizando se transmita, a pesar de que sea excesivamente melodramática, del uso abusivo de las luces, de olvidar constantemente los diálogos, o tildar mal algunos de ellos, de actuar como si estuvieses en una telenovela o la despreocupación por la falta de continuidad, si consigues transmitirla, esa pasión se verá reflejada, y el público disfrutará y compartirá la pasión por lo que estás haciendo. Creo que esta obra es un canto de amor al teatro, y a todos los que lo disfrutan y hacen posible, además de una de las comedias más divertidas que se pueda disfrutar en cualquier medio.

Datos de interés

Qué: La función que sale mal

Cuando: Martes a viernes a las 20:00h. Sábados a las 18:00 y a las 21:00. Domingos y festivos a las 19:00h.

DóndeTeatro La latina

Cómo llegarMetro La Latina

Precio: Desde 24 euros.

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