Bocadillos, cacaus y cremaet a un paso del Bernabéu
Hay costumbres gastronómicas que cuesta entender hasta que las pruebas. Y el almuerzo valenciano, o esmorzaret, es una de ellas. Porque no, no estamos hablando de desayunar tarde ni de hacer un brunch. Aquí se viene a media mañana, se ponen los cacahuetes y las aceitunas sobre la mesa, se pide un buen bocadillo, se acompaña de una bebida y se termina con café (y mejor un creamet). Y, si queremos hacerlo como toca, con un cremaet.
Todo este ritual acaba de aterrizar en Madrid de la mano de Bar Mistela, un viejo conocido para quienes hayan pasado por Valencia y que ahora estrena local en Chamartín, en la calle Manuel de Falla, muy cerca del Santiago Bernabéu.
Yo ya conocía Mistela de Valencia, así que cuando me enteré de que abrían en Madrid tenía claro qué quería ir a probar. Podía haber ido a por sus arroces, las brasas o sus raciones, pero la excusa era otra: comprobar si habían conseguido trasladar a Madrid uno de esos rituales que en Valencia forman parte casi del día a día.
¿Qué es eso del esmorzaret?
Para los que no estén familiarizados con el concepto, el almuerzo valenciano es cosa seria. Se hace a media mañana y gira alrededor de un bocadillo contundente, pero el bocata es solo una parte del asunto.
Antes aparece el denominado gasto: aceitunas y cacaus —cacahuetes— para ir abriendo boca. Después llega el bocadillo, acompañado de bebida, y el café pone el punto final. Aunque puestos a meterse de lleno en la experiencia valenciana, merece la pena cambiar ese último café por un cremaet.
Y esto es importante: ¡No es un brunch!. Aquí no hay huevos benedictinos ni tostadas de aguacate como protagonistas. El plan consiste en sentarse con hambre delante de un bocadillo de los que exigen las dos manos.
Los bocadillos de Mistela
En la carta encontramos varias combinaciones con nombres que los habituales de Mistela reconocerán rápidamente.
Uno de los más llamativos es el Copa del Mundo (que pudimos probar), preparado con tortilla de patata, longaniza y alioli. También está el Top Mussafes, con sobrasada, queso y cebolla pochada; además de clásicos como el Chivito o el Serranito. Qué también nos encantaron.
Bocadillos sin miedo a mezclar ingredientes y, sobre todo, sin quedarse cortos con el relleno. Esto no está pensado para matar el gusanillo antes de comer: el almuerzo es el plan.
Otro detalle que ayuda a trasladarnos directamente a Valencia es el pan. En Mistela han apostado por la pataqueta, uno de esos panes muy ligados a la tradición valenciana y que aquí sirve de vehículo perfecto para estos bocadillos.
Lo mejor es entender la experiencia en conjunto. Tener los cacaus sobre la mesa, compartir las aceitunas, pedir el bocadillo y alargar la mañana alrededor de la barra es parte del juego.
Un pedacito de Valencia junto al Bernabéu
Más allá de la comida, el nuevo Mistela merece una mención por el espacio. El local es precioso y sorprende también por su tamaño: más de 400 m² concebidos para funcionar prácticamente durante todo el día, desde primera hora de la mañana hasta las últimas copas.
La gran barra tiene mucho protagonismo y el interiorismo mezcla referencias valencianas con guiños a Madrid. Está claro de dónde vienen, pero tampoco parece que hayan querido plantar un decorado valenciano en mitad de Chamartín. La idea sigue siendo la de un bar al que puedas entrar a cualquier hora.
Y la ubicación ayuda. Está a pocos minutos del Santiago Bernabéu, así que puede convertirse también en una parada interesante antes de un partido o simplemente en una buena excusa para acercarse por la zona.
Y Mistela no se acaba a las 12
Aunque nosotros fuimos directos a por el almuerzo, el concepto de Mistela continúa durante el resto del día.
En la barra aparecen gildas, boquerones, anchoas y conservas; y en la carta encontramos platos para compartir como sus bravas, la ensaladilla rusa con ventresca, los buñuelos de bacalao o la sepia encebollada.
La parte valenciana continúa con los arroces, elaborados con arroz Molino Roca de l’Albufera, con opciones como la paella valenciana o el arroz del senyoret. A ello se suman carnes y pescados a la brasa y postres como una torrija de fartón con crema de horchata. ¡Así que tendremos que volver!
Pero para una primera visita, nuestra recomendación está clara: id por la mañana y probad el esmorzaret. Madrid tiene pocos problemas a la hora de adoptar tradiciones gastronómicas ajenas cuando implican sentarse alrededor de una mesa, comer bien y alargar la sobremesa. Y en eso valencianos y madrileños nos entendemos bastante bien.
Datos de interés
Qué: Bar Mistela Chamartín.
Dónde: Calle Manuel de Falla, 5, Chamartín, Madrid.
Cómo llegar: Metro Cuzco (L10) / Santiago Bernabéu (L10).
Horario del almuerzo: de 9:30 a 12:00 h. REPSOL
Horario del local: de martes a domingo, de 09:00 a 00:30 h, según su web oficial. BAR MISTELA
Precio del almuerzo: desde 7,50 € el medio bocadillo y 8,50 € el entero entre semana; sábados, domingos y festivos, desde 9 € y 10 €, respectivamente.
Más información: web de Bar Mistela Chamartín e Instagram.






