El «Carpe Diem» y la difícil búsqueda de la identidad propia

El Teatro la Latina presenta, por primera vez en España, la adaptación teatral de la inolvidable película «El Club de los Poetas Muertos». Estará disponible hasta el 8 de noviembre.
Al entrar en el teatro, parte del elenco nos recibió con bailes y canciones, creando un ambiente discernido e invitando al espectador a iniciar la velada con buen humor.
La historia nos cuenta la vida de unos adolescentes que estudian en un prestigioso internado masculino en Estados Unidos —Welton—. En este lugar se promueve una educación rígida y reglada. Además se busca que los estudiantes sean hombres de provecho y ocupen posiciones sociales importantes. La llegada de un nuevo profesor de literatura, el famoso profesor Keating —protagonizado por Juanjo Artero—, revoluciona la vida de profesores y alumnos. Los métodos poco ortodoxos de este profesor son la pesadilla de la dirección del internado, pero también es para los alumnos una puerta al libre pensamiento. Les enseña a pensar por si mismos, a buscar su propia identidad y a vivir bajo el lema del «Carpe Diem». Además es la chispa para recuperar la antigua sociedad secreta llamada: «El Club de los Poetas Muertos».

La propuesta teatral transcurre sobre todo en el aula. Buscan hacer al público partícipe de las enseñanzas del profesor, creando un espació íntimo para que reflexionemos desde nuestra butaca.
Y es que los problemas que se plantean en la obra, siguen vigentes hoy en día, por lo que las enseñanzas dan contenido al público para que pueda hacer esta reflexión crítica también.
Para crear la ambientación del internado, y en concreto de la clase, han usado grandes pizarras y pupitres, que son el decorado principal del espectáculo. El vestuario uniformado con corbata nos sumerge de lleno en un ambiente privado y elitista.

Desde luego a mi la obra me ha hecho reflexionar. La adolescencia es un momento complicado en nuestras vidas. Es cuando estamos descubriendo e indagando en nuestra propia personalidad. Es el momento donde necesitamos expresarnos, entender quienes somos. Y es un momento donde somos altamente influenciables. Tenemos influencia de nuestros padres, de los amigos, de los profesores, etc. Si nos encontramos con una familia y un sistema que nos impone unas normas rígidas, acabaremos haciendo cosas porque tocan, no porque sea lo que queramos.
En general acataremos las normas, pues somos dependientes de nuestros padres (sobre todo en el contexto de un internado privado como nos expone la obra). ¿Y qué pasa si en toda esta rigidez nos encontramos un modelo —en este caso un profesor— que rompe las normas, que nos permite simplemente ser? Se genera una dicotomía entre el deber y el ser… Y en esta época adolescente, esta mezcla, puede tener un efecto explosivo… Como así ocurre en la obra.
Está claro que es mejor que nos dejen ser y que nos permitan la libre elección, y está claro que tener personas que lo lleven a cabo y que nos enseñen nos ayudará mucho. Pero es un arma de doble filo si la sociedad o nuestro entorno no ayudan.
Como veis es una obra que ayuda a la reflexión, y al menos a mí, me ha dejado esa lectura y esa dicotomía interna.

En definitiva, una obra que nos habla del bien y del mal, de justicia e injusticia, que nos lleva a reflexionar de si la libertad individual compensa o no… Pero desde luego, pase lo que pase, sea un balance positivo y negativo, en nuestro interior se sabrá la verdad y siempre nos llevaremos dentro ese: «¡Oh capitán, mi capitán!»
Datos de interés:
Qué: «El Club de los poetas muertos».
Dónde: Teatro La Latina.
Cómo llegar: La Latina, Tirso de Molina, Antón Martín, o Sol.
Fechas: hasta el 8 de noviembre.
Cuándo: miércoles a viernes a las 20:00h. Sábado a las 17:30h y a las 20:00h. Domingos y festivos a las 19:00h
Precio: desde 18,5€
Duración: 120 minutos (sin descanso).
Más información: Web.
Producción: Pentación Espectáculos y A&A.
Autor: Tom Schulman
Dirección: Juan Luis Iborra.
