Escapada sin coche a la Sierra Norte

 junio 25, 2018      por Carlos

bustarviejo paseo

Con la subida de temperaturas propia del verano, la opción de escaparse a la Sierra Norte de Madrid para desconectar de los rigores de la canícula de la capital se vuelve más apetecible. Para disfrutar de la mini escapada relámpago que os hemos preparado no es necesario disponer de mucho tiempo (nuestro destino se halla a aproximadamente 60 km), ni coche propio (la subcomarca de la Sierra de La Cabrera, la zona más cercana al visitante que se acerque desde Madrid, está muy bien comunicada por transporte público). Es un plan perfecto para dedicarle el día y reservar la noche para la oferta de ocio de la capital.

La Sierra Norte, situada en el extremo más septentrional de la Comunidad, cuenta con una extensión de 1.253 km² y apenas 26.000 habitantes. Está formada por varias regiones montañosas, Somosierra, Sierra del Lobosillo, La Morcuera, la zona de Guadarrama y La Cabrera. Nuestro destino, Bustarviejo, es uno de los municipios que componen esta última, y nos permitirá disfrutar de los macizos rocosos, pinares, robledales y miradores que conforman su paisaje, todo ello aderezado con una oferta gastronómica generosa, que bebe de los productos locales de una zona tradicionalmente dedicada a la ganadería y la agricultura (no en vano, Bustarviejo significa “Campo de bueyes”). Las calles del pueblo conservan el encanto rural de este pasado, y se entrecruzan con construcciones tradicionales y campos de pasto.

Iniciamos nuestro viaje a las 10:15 h de la mañana en transporte público y con la cámara preparada; los buses salen con una buena frecuencia desde Plaza de Castilla y el viaje dura apenas 1 hora 15 minutos. Gran parte del mismo se disfruta como si fuese un bus turístico. Mención especial merece la zona de Miraflores (poco apta para gente con vértigo). Según superábamos sus curvas y pendientes resultó más sencillo identificar a los viajeros habituales: mientras el turista miraba embobado por la ventanilla, los que viven en la zona huían de la rutina con un libro, enfrascados en su música o, en el caso de nuestro compañero de viaje, jugando a una versión del Doom, ese clásico de los videojuegos de los 90, en su smartphone.

Bustarviejo vista de pájaro

Llegamos a Bustarviejo y nos bajamos en La Parada, que es a su vez parada del autobús y el nombre de uno de los bares más emblemáticos del pueblo, donde, cuando cae la noche, no es extraño encontrarse con algún espectáculo de música en vivo. Desde ahí comenzaremos una ruta de montaña de las múltiples que nos sugiere el propio Ayuntamiento de Bustarviejo en su página. Nosotros nos decantamos por “Entre pozas y huertos”, quizá la de menor dificultad, con una duración de 50 minutos, y que propone un recorrido rodeado de pozas, manantiales y pequeños huertos tradicionales que antiguamente servían de sustento a la zona. Existen también opciones que pueden alcanzar hasta cuatro horas de duración para los más experimentados.

Durante el camino por nuestra ruta disfrutaremos de la sombra de los sauces y los nogales que flanquean el camino, dejaremos a nuestra espalda el Macizo del Pendón y la Cuerda de las Cabezas y nos entregaremos a la caza de la mejor instantánea de cantuesos, escobas y robles mientras nos inunda el olor del romero y el tomillo…

flores de bustarviejo

Tras este agradable paseo, aprovechamos el regreso al pueblo para recuperar algo de fuerzas en la terraza del Maruja, muy cerca de donde nos dejó el autobús, y recabar información sobre las especialidades de nuestra siguiente cita.

Recorremos los escasos metros que nos separan de La Casona, un restaurante que se aleja del tradicional asador, pero sin perder el gusto por la brasa y la buena materia prima local. El local es acogedor, no se excede en el número de mesas (importante reservar) e invita a la conversación. Bien recomendados, pedimos unas almejas a la marinera y un chuletón para dos, que casi resulta excesivo. De postre, la crema de queso, también para compartir. La cocina transmite el cariño por su producto y lo abundante de sus raciones hace que casi sea obligatorio ir acompañado.

Iglesia pintoresca de la ruta

Tras el café, un breve paseo, callejeando por la zona alta del pueblo, nos sirve para acompañar la digestión antes de volver a la parada de autobús para regresar a nuestro punto de inicio, Plaza de Castilla, con los pulmones oxigenados, el estómago satisfecho y las piernas (un poco) cansadas.

Datos de Interés

Qué: Escapada de un día a Bustarviejo.

Dónde: Bustarviejo, Sierra Norte, Madrid.

Cuánto: 25 € aprox. (comida) y 5,10 € por trayecto (bus).

Cuándo: verano, recomendable entre semana.

Por qué: el plan ideal para escapar del calor.

WEB

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